
La plaza se alza en el lugar donde en otro tiempo se situó el dique original que cruzaba el río Amstel y que le dio el nombre a la ciudad de Amsterdam, y allí, hoy en día, destacan el Monumento Nacional central con forma de obelisco, y sobre todo el soberbio Palacio Real de Amsterdam.

El monumento situado en el centro en la plaza es un obelisco de marmol color crema con 22 metros de altura, y fue levantado como homenaje a los soldados caídos en la Segunda Guerra Mundial, a los que simbolizan una hilera de cuerpos desnudos acogidos por los brazos de Cristo. En el interior del monumento se conservan urnas con tierra de las distintas provincias holandesas, además de tierra de Indonesia, antigua colonia holandesa.
Sin duda alguna, al llegar a la Plaza Dam, lo que más llama la atención es el Palacio Real, que parece dominarlo todo.
Sin duda alguna, al llegar a la Plaza Dam, lo que más llama la atención es el Palacio Real, que parece dominarlo todo.
El Palacio Real fue en sus orígines (se construyó entre 1648 y 1655) Ayuntamiento de Amsterdam, siendo en la época el ayuntamiento mas grande de Europa, y no sería hasta 1808, tras las guerras napoleónicas, que el palacio pasaría a ser Palacio Real, por decisión de Luis Napoleón.
El Museo conocido como Madame Tussaud, no es otra cosa que el Museo de Cera de Amsterdam, y en el están representadas las principales figuras de la historia holandesa, escenas de la vida cotidiana de Amsterdam, y curiosidades como por ejemplo la reproducción de una habitación pintada por Vermeer. 
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